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Tecnología & SaaS

Nvidia y Groq: el acuerdo que podría redefinir la IA

29 dic 2025
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Thomas RenardExperto en Tecnología
Nvidia y Groq: el acuerdo que podría redefinir la IA

El anuncio llegó justo antes de las fiestas navideñas, sacudiendo una industria tecnológica ya en plena efervescencia. Nvidia, el gigante incontestado de los procesadores gráficos (GPU) que alimentan la revolución de la inteligencia artificial, ha cerrado un acuerdo estratégico con Groq, una startup que ha causado sensación con sus chips de inferencia ultrarrápidos. Este acuerdo, que toma la forma de una licencia tecnológica no exclusiva y el fichaje de talentos clave de Groq, incluido su fundador, busca fusionar dos mundos: la potencia bruta de las GPU para el entrenamiento de modelos y la velocidad fulgurante de los LPU (Language Processing Units) de Groq para su ejecución.

Esta colaboración no es un simple anuncio más. Representa una respuesta directa al principal cuello de botella de la IA actual: la inferencia. Mientras que el entrenamiento de los modelos de IA (la fase de aprendizaje) ha monopolizado la atención y los recursos, su despliegue práctico y su uso en tiempo real se han convertido en el verdadero desafío.

El Resumen

Para los que tenéis prisa, aquí tenéis lo esencial de esta alianza en tres puntos clave:

  • Una alianza de especialistas: Nvidia, maestro del entrenamiento de modelos de IA con sus GPU, se asocia con Groq, el campeón de la velocidad de inferencia con sus chips LPU. El objetivo es combinar lo mejor de ambas arquitecturas para ofrecer un rendimiento sin precedentes en toda la cadena de la IA.
  • Enfoque en la inferencia: El acuerdo busca resolver el problema de la latencia y el coste de ejecutar los modelos de IA. Al integrar la tecnología de Groq, Nvidia pretende ofrecer respuestas en tiempo real, haciendo la IA más interactiva y eficiente.
  • Un punto de inflexión para las startups: Al abaratar la inferencia, se abre la puerta a que empresas más pequeñas puedan crear aplicaciones de IA de alto rendimiento y competir con los gigantes del sector.

Contexto y explicaciones: Quién es quién y qué está en juego

Para comprender el alcance de este acuerdo, hay que entender las fuerzas en juego y el problema que intentan resolver. El mundo del hardware para IA a menudo se resume en una sola empresa, pero la realidad tiene más matices.

Nvidia: El rey indiscutible del entrenamiento

Nvidia no necesita presentación. Conocida inicialmente por sus tarjetas gráficas para videojuegos, la empresa ha pivotado de forma espectacular para convertirse en la columna vertebral de la inteligencia artificial. Su éxito se basa en dos pilares:

  1. Las GPU (Graphics Processing Units): Chips como los A100, H100 o los más recientes Blackwell son monstruos del cálculo en paralelo, capaces de realizar miles de operaciones simultáneamente. Esta capacidad los hace ideales para el entrenamiento de grandes modelos de lenguaje (LLM), una tarea que requiere procesar volúmenes de datos astronómicos.
  2. El ecosistema CUDA: Es el arma secreta de Nvidia. CUDA es una plataforma de software que permite a los desarrolladores explotar fácilmente la potencia de las GPU. Con los años, la práctica totalidad de los frameworks de IA (TensorFlow, PyTorch) se ha optimizado para CUDA, creando un ecosistema de software extremadamente potente y difícil de eludir para los competidores.

El dominio de Nvidia en el mercado del entrenamiento es casi total, con cuotas de mercado que a menudo superan el 90 %. Sin embargo, este dominio tiene una contrapartida: un coste elevado y un enfoque en el cálculo de alto rendimiento (throughput) más que en la baja latencia.

Groq: La obsesión por la velocidad de inferencia

Groq es una startup mucho más joven, fundada en 2016 por antiguos ingenieros de Google que, entre otras cosas, trabajaron en las TPU (Tensor Processing Units). Su enfoque es radicalmente diferente al de Nvidia. En lugar de crear un chip polivalente, Groq ha diseñado una arquitectura completamente nueva, el LPU (Language Processing Unit), optimizada para una única tarea: la inferencia, y más concretamente, la inferencia de muy baja latencia.

La filosofía de Groq se puede resumir así: la previsibilidad es la clave de la velocidad. A diferencia de las GPU, que hacen malabares con múltiples núcleos y una memoria externa (HBM), creando cuellos de botella y latencias variables, la arquitectura del LPU es determinista.

  • Arquitectura "Compiler-First": Groq diseñó primero su compilador de software y luego creó el hardware para ejecutarlo a la perfección. El compilador planifica cada paso del cálculo por adelantado, eliminando los imprevistos que ralentizan a otros chips.
  • Memoria SRAM en el chip: En lugar de la memoria HBM externa, que es más lenta, Groq utiliza una gran cantidad de memoria SRAM directamente integrada en el chip. Esto ofrece un ancho de banda de memoria órdenes de magnitud superior, reduciendo drásticamente el tiempo de acceso a los datos.
  • Simplicidad y determinismo: El LPU funciona como una cadena de montaje perfectamente sincronizada. Cada instrucción tarda un tiempo fijo y predecible en ejecutarse.

El resultado es un chip que, en las demostraciones públicas, ha mostrado su capacidad para ejecutar modelos de lenguaje a una velocidad que se percibe como instantánea, una ventaja decisiva para las aplicaciones interactivas.

El problema central: El cuello de botella de la inferencia

El entrenamiento de un modelo como GPT-4 cuesta cientos de millones de dólares y se hace una vez. La inferencia, es decir, el uso de ese modelo para responder a miles de millones de consultas de usuarios, se produce de forma continua. Aquí es donde se concentra la mayor parte de los costes operativos de la IA a largo plazo.

Los desafíos de la inferencia a gran escala son múltiples:

  • Latencia: Para un chatbot, cada milisegundo cuenta. Una respuesta que tarda varios segundos en aparecer arruina la experiencia de usuario. Las GPU, optimizadas para el procesamiento por lotes (batch processing), no siempre son las más eficientes para procesar una única consulta lo más rápido posible.
  • Coste: Tener miles de GPU funcionando 24/7 para atender a millones de usuarios es extremadamente caro en energía e infraestructura.
  • Eficiencia: Una GPU utilizada para la inferencia a menudo no se explota a su máxima capacidad, lo que supone un desperdicio de recursos.

Es precisamente este cuello de botella lo que la alianza Nvidia-Groq pretende eliminar. En teoría, Nvidia podría seguir dominando el entrenamiento, mientras integra la tecnología LPU de Groq para ofrecer una solución de inferencia ultrarrápida y más eficiente.

Análisis en profundidad: Cómo podría funcionar esta alianza

Los detalles del acuerdo siguen siendo confidenciales, pero se pueden esbozar varios escenarios sobre cómo podría materializarse esta colaboración y transformar el ecosistema. No se trata de una adquisición pura y dura, sino de un acuerdo de licencia y un "acqui-hire" (adquisición de talento) en el que los talentos clave de Groq, incluido su fundador Jonathan Ross, se unen a Nvidia para liderar la integración.

Los escenarios de integración técnica

La fusión de dos arquitecturas tan diferentes como la GPU y el LPU es un desafío técnico mayúsculo. Estas son las vías más probables:

  • Chips coprocesadores: La solución más directa sería ver aparecer tarjetas de aceleración donde un chip de Groq (LPU) funcione en tándem con una GPU de Nvidia. La GPU podría gestionar las tareas de preprocesamiento y postprocesamiento, mientras que el LPU se dedicaría exclusivamente a ejecutar el núcleo del modelo de lenguaje. Todo estaría orquestado por la pila de software de Nvidia.
  • Integración en la plataforma DGX/HGX: Nvidia podría ofrecer nuevas configuraciones de sus servidores "IA-in-a-box" (como los DGX) que integren racks de chips LPU junto a las GPU. Esto crearía "fábricas de IA" optimizadas tanto para el entrenamiento masivo como para la inferencia de muy baja latencia, todo bajo una única interfaz de gestión.
  • Una nueva gama de productos "Inference-First": Nvidia podría lanzar una familia de productos completamente nueva, bajo su propia marca, basada en la tecnología LPU de Groq. Estos productos se comercializarían específicamente para cargas de trabajo de inferencia, complementando así su oferta actual centrada en el entrenamiento.
  • Abstracción a través de CUDA: Para los desarrolladores, el escenario ideal sería una integración transparente. Gracias a nuevas librerías de CUDA, un desarrollador podría llamar a una función de inferencia sin siquiera saber si se está ejecutando en una GPU o en un LPU. El compilador y el runtime de Nvidia se encargarían de dirigir la tarea hacia el hardware más apropiado, ocultando toda la complejidad subyacente.

Qué cambia para los desarrolladores y las empresas

Más allá del hardware, lo que cuenta son las implicaciones prácticas. Si la integración tiene éxito, los beneficios podrían ser considerables:

  • Rendimiento y experiencia de usuario: Para las aplicaciones en tiempo real (chatbots, asistentes de voz, juegos), una latencia casi nula transformaría la interacción, haciéndola mucho más fluida y natural.
  • Coste Total de Propiedad (TCO): La mayor eficiencia energética de los LPU para la inferencia podría reducir significativamente los costes operativos. Menos consumo eléctrico por consulta significa una factura de la luz más baja y una infraestructura de refrigeración menos exigente, dos de los mayores gastos en los centros de datos.
  • Simplificación de la cadena de suministro: Para las empresas, depender de un único proveedor (Nvidia) para todas sus necesidades de hardware de IA, desde el entrenamiento hasta la inferencia, simplificaría la gestión, el soporte y las compras. Esto refuerza el ecosistema de Nvidia, pero también ofrece una atractiva solución llave en mano.

El ángulo de la democratización para las startups

Al reducir potencialmente el coste por inferencia y hacer que la tecnología sea accesible a través de las plataformas cloud asociadas a Nvidia, esta alianza podría abrir la puerta a una nueva ola de innovación:

  • Nuevas aplicaciones viables: Una startup podría ahora plantearse construir un servicio de traducción de voz en tiempo real o un agente de IA conversacional complejo, proyectos que antes eran prohibitivos por el coste de la inferencia.
  • Competir con los gigantes: Las pequeñas empresas podrían integrar en sus productos funcionalidades de IA generativa tan potentes como las que ofrecen los grandes actores, nivelando así parte del terreno de juego.
  • Innovación en el borde (Edge): Aunque el acuerdo se centra en el centro de datos, los avances en eficiencia podrían, con el tiempo, derivar en chips más pequeños para dispositivos en el borde, permitiendo aplicaciones de IA potentes y rápidas directamente en smartphones, coches u objetos conectados.

Este acuerdo no es solo una consolidación técnica; es un movimiento estratégico que podría redefinir la estructura económica de la industria de la IA.

Los puntos positivos: Oportunidades y avances

Esta alianza estratégica, si cumple sus promesas, podría generar beneficios significativos para todo el ecosistema tecnológico.

  • Un salto cuántico en el rendimiento de la inferencia: La combinación de la experiencia de Nvidia en sistemas a gran escala y la tecnología LPU de Groq promete crear un nuevo estándar para la velocidad de la IA. Esto podría desbloquear casos de uso que hoy están limitados por la latencia, como los agentes autónomos complejos o las interfaces hombre-máquina verdaderamente naturales.
  • Refuerzo de la posición de Nvidia: Para Nvidia, este acuerdo es una jugada maestra estratégica. Neutraliza a un competidor prometedor (Groq) al tiempo que integra su tecnología para cubrir una debilidad relativa de su cartera (la inferencia de muy baja latencia). Esto refuerza su posición frente a rivales como AMD, que apuesta por sus GPU Instinct, e Intel con sus aceleradores Gaudi.
  • Potencial de eficiencia energética: La arquitectura de Groq es conocida por su eficiencia energética. En una época en la que el consumo eléctrico de los centros de datos de IA es una preocupación mayúscula, una solución que ofrece más rendimiento por vatio es un avance importante hacia una IA más sostenible.
  • Estímulo a la innovación en aplicaciones: Al hacer más accesible la IA ultrarrápida, este acuerdo podría actuar como un catalizador para que desarrolladores y startups imaginen y construyan la próxima generación de servicios inteligentes.

Límites y riesgos: Puntos a vigilar

A pesar del entusiasmo, es crucial mantener una mirada crítica. Este acuerdo conlleva riesgos e inconvenientes potenciales que no deben ser ignorados.

  • Riesgo de monopolio y dependencia del ecosistema (lock-in): La principal preocupación es la creciente concentración del mercado. Nvidia ya domina ampliamente el sector. Al absorber la tecnología de un competidor innovador, Nvidia refuerza su control y reduce las alternativas para los clientes. Este cuasi-monopolio podría, a la larga, traducirse en precios más altos, menos incentivos para innovar y una mayor dependencia del ecosistema propietario de CUDA, dificultando que las empresas cambien de proveedor.
  • Complejidad de integración y riesgos de ejecución: Fusionar dos arquitecturas de hardware y software tan distintas es una tarea hercúlea. El éxito no está garantizado. Retrasos, fallos o un rendimiento por debajo de lo esperado podrían empañar los primeros productos de esta colaboración. La promesa de una integración transparente para los desarrolladores podría chocar con la dura realidad técnica, requiriendo esfuerzos de optimización específicos y costosos.
  • La promesa de democratización en entredicho: La idea de que esta tecnología será accesible para las startups depende totalmente de la estrategia de precios de Nvidia. Si los nuevos sistemas se posicionan como productos premium de alto coste, el efecto democratizador será nulo. Nvidia podría optar por maximizar sus márgenes en lugar de bajar las barreras de entrada.

¿Y ahora qué? Perspectivas y próximos pasos

El anuncio está hecho, pero el trabajo no ha hecho más que empezar. El año 2026 será decisivo para ver si esta alianza da sus frutos.

Puntos a vigilar

  • La hoja de ruta de productos: El primer anuncio concreto que se espera es una hoja de ruta de productos por parte de Nvidia. ¿Cuándo veremos las primeras tarjetas o sistemas que integren la tecnología de Groq? ¿En qué formato y a qué precio? Las primeras entregas podrían llegar a partir de 2026.
  • La reacción de los competidores: La presión recae ahora sobre los hombros de AMD, Intel y los gigantes del cloud que desarrollan sus propios chips (Google con sus TPU, Amazon con Inferentia). ¿Acelerarán sus propios desarrollos? ¿Formarán alianzas competidoras? ¿O se centrarán en nichos específicos que Nvidia deje de lado? La estrategia de AMD con su serie de GPU Instinct MI400 y la de Intel con Gaudi 3 serán especialmente interesantes de seguir.
  • La adopción por parte de los proveedores de cloud: La adopción (o no) de estas nuevas soluciones por parte de AWS, Microsoft Azure y Google Cloud será un indicador clave de su éxito. Si estas plataformas ofrecen instancias basadas en la tecnología Nvidia-Groq, validará el enfoque y lo hará accesible para la mayoría.
  • Los primeros benchmarks independientes: Las cifras de rendimiento anunciadas por los fabricantes son una cosa. Las pruebas realizadas por terceros independientes en condiciones reales son otra. Habrá que esperar a estos benchmarks para juzgar objetivamente la ganancia de rendimiento y la relación rendimiento/precio.

¿Cómo prepararse?

Para los desarrolladores y directores de tecnología, no hay una acción inmediata que tomar, más allá de una vigilancia activa. Es pertinente empezar a familiarizarse con los conceptos de la arquitectura LPU de Groq para entender su filosofía y sus ventajas. Seguir las conferencias de Nvidia (como la GTC) y los anuncios de los proveedores de cloud será esencial para estar listos para probar estas nuevas soluciones en cuanto estén disponibles.

Conclusión

El acuerdo entre Nvidia y Groq es mucho más que una simple transacción financiera. Es un movimiento tectónico que reconoce que el futuro de la IA se juega tanto en la velocidad de ejecución como en la potencia de entrenamiento. Al unir la fuerza bruta de las GPU y la agilidad de los LPU, esta alianza tiene el potencial de definir la próxima década de infraestructuras de IA.

Los puntos fuertes son evidentes: una promesa de rendimiento inigualable para aplicaciones en tiempo real, una mayor eficiencia energética y una posible simplificación para las empresas que ya están en el ecosistema de Nvidia.

Sin embargo, los límites son igualmente importantes. El riesgo de reforzar una posición ya monopolística es real y podría perjudicar la competencia y la innovación a largo plazo. La complejidad de la integración técnica y la incertidumbre sobre la estrategia de precios final son puntos de vigilancia clave.

Mi veredicto de experto: Esta alianza es ideal si buscas construir aplicaciones de IA de nueva generación donde la latencia es crítica. Representa un gran avance para la industria. Sin embargo, es menos adecuada si tu principal preocupación es la dependencia de un único proveedor y el mantenimiento de un ecosistema de hardware abierto y competitivo. La industria ha ganado una promesa de velocidad, pero quizás ha perdido un poco de su diversidad.

Preguntas Frecuentes

El objetivo es una integración transparente a través del ecosistema de software CUDA de Nvidia. Idealmente, podrás llamar a una función de inferencia sin preocuparte por el hardware subyacente, ya que el compilador se encargará de dirigir la tarea al chip más adecuado (GPU o LPU) para optimizar el rendimiento.

Es un escenario probable, en forma de tarjetas coprocesadoras donde un LPU asistiría a una GPU. Sin embargo, Nvidia podría priorizar la venta de nuevos sistemas de servidores preintegrados (como los DGX/HGX). La compatibilidad con el hardware existente dependerá de los anuncios oficiales de productos.

Por ahora, el acuerdo se centra en acelerar la inferencia en los centros de datos, donde la potencia y la refrigeración están gestionadas. Aunque la eficiencia de los LPU podría inspirar futuros chips para el Edge, los primeros productos se dirigirán a los servidores empresariales y al cloud.

Para la inferencia de baja latencia, puedes explorar los aceleradores Gaudi de Intel o las GPU Instinct de AMD. Los gigantes del cloud como Google (con sus TPU) y Amazon (con Inferentia) también desarrollan sus propios chips especializados, ofreciendo alternativas de alto rendimiento dentro de sus plataformas.

Se espera que las primeras entregas de productos lleguen en 2026. Los programas de prueba, a través de las betas de Nvidia o de las instancias de los partners en la nube, deberían anunciarse con antelación, probablemente en eventos como la conferencia GTC de Nvidia.

El coste por inferencia podría disminuir gracias a una mayor eficiencia energética, lo que reduce los gastos operativos. Sin embargo, el coste de adquisición inicial del hardware y la estrategia de precios final de Nvidia determinarán si el coste total de propiedad será realmente más accesible para las startups.

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Thomas Renard

Experto en Tecnología

Geek asumido y early adopter, Thomas analiza las especificaciones y prueba los gadgets antes que nadie. Ex-ingeniero, separa la verdad del marketing.

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